Ondaatje, Michael (2001): El fantasma de Anil. México: Destino.
viernes, febrero 03, 2012
Ondaatje, Michael (2001): El fantasma de Anil. México: Destino.
domingo, mayo 01, 2011
viernes, abril 22, 2011
Las vacaciones para engordar el conteo
sábado, enero 08, 2011
Sigue la mata dando
jueves, diciembre 30, 2010
El alienista
jueves, diciembre 23, 2010
Empiezo conteo. 1

Sé que no es ninguna novedosa idea. No importa. Ayer me preguntaba cuántos libros en promedio leo en un año. Aventuraba unos diez u once. La verdad es que no tengo idea. Así que intentaré llevar un registro de mis lecturas. Pondré como fecha de fin de registro el 23 de diciembre de 2011.
lunes, junio 07, 2010
La llave
Hoy ha sucedido algo curioso. Últimamente tenía muy descuidado el estudio de mi marido y, esta tarde, cuando él había salido a dar un paseo, me dispuse a adecentarlo. Allí, en el suelo, delante de la estantería en la que yo había puesto un florero con narcisos estaba la llave. Tal vez haya sido tan sólo un accidente, pero no puedo creer que se le haya caído por puro descuido. Eso habría sido muy impropio de él. Lleva un diario desde hace muchos años, y jamás había hecho algo parecido.
Por supuesto, hace largo tiempo que conozco la existencia del diario. Lo guarda en el cajón del escritorio y esconde la llave en algún lugar entre los libros o debajo de la alfombra. Pero eso es todo lo que sé, y no tengo interés en saber más. Jamás se me habría pasado por la cabeza abrir ese cuaderno. Pero lo que me duele es que él sea tan perspicaz. Al parecer no se siente seguro si no se toma la molestia de encerrarlo y ocultar la llave.
Tanizaki, Junichiro (2002): La Llave. Barcelona: Muchnik Editores.
miércoles, enero 13, 2010
Arriba el amor
Dice Cristina Rivera Garza (aka La doitora) que todos queremos estar enamorados, que todos queremos 12 rosas y lanza convocatoria desde su columna semanal en Milenio Diario.
La consigna es sencilla: mecanografiar pequeñas historias de amor con final feliz en billetes de 20 pesos y ponerlos a circular (hay acotaciones muy específicas, como ponerlas en los cuerpos de bailarinas en table dance de preferencia el 14 de febrero, pero creo que vale también para otros espacios).
“Una pequeña, relampagueante, certera historia de amor justo en el momento del intercambio más impersonal. Una forma de escribir que es una forma de tocar. Una invitación a la lectura que es, sobre todo, un convite de imaginación y, luego entonces, de complicidad. Una micropolítica.”
La invitación se ha extendido ahora al espacio de los blogs y twitter, donde podremos escribir nuestras historias (en el caso de esta última red social) con el hastag #finalfeliz para recoger estas narrativas y seguir circulando amor.
Tons, a mandar breves historias felices al correo de la querida doctora y a arriba con el amor, que yo no encuentro mejor forma de vivir esta vida.
Yo por mi parte, tuitearé mis historias.
jueves, agosto 13, 2009
devaneos
He tenido una semana cansada, muy cansada. Del trabajo a la casa y de vuelta, con breves pausas para comer (algunas veces en la misma oficina) y dormir.
También he perdido mucho el tiempo. Los pocos ratos libres en mi casa los he usado viendo fotos en flickr!, bajando libros, oyendo música y entre lecturas.
He estado leyendo Los detectives salvajes, de R. Bolaño. También me he chutado algunas críticas a sus novelas donde los motes dedicados al autor van de brillante a genio, pasando por émulo de Cortázar (y no quiero hablar de Rayuela porque también). Esto me llevó a pensar que yo estaba mal y que, como si hubiera surgido de email de Katty Marón, lo que pasaba es que yo no leía las cosas como son. Al final decidí arroparme con la actitud maronesca (deben ser cosas de burócratas) y opté por afirmar que los otros están mal, la terquedad e inflexibilidad no me pertenecen y la chida soy yo.
Ergo, enuncio que, para mí, Bolaño es un misógino presuntuoso con buenas habilidades narrativas y una fijación sexual cuasi-adolescente puñeteramente desbordada. Así que me tiene harta. O, por lo menos, las primeras 283 páginas de su novela. Existe, por supuesto, la posibilidad de que me equivoque, pero como ya dije, me vale. La lectora soy yo y que se joda el mundo. Hoy decidí vetar al machín de Bolaño; por lo menos unos días.
He fumado. Mucho. Demasiado. Ahora mismo me queda un cigarro y estoy entre pretender que no pasa nada o lanzarme a la tiendita por otra cajetilla. Pero la primer opción me provoca una ligera ansiedad (¿Y si no me duermo rápido y ya no tengo tabiritos?) y la segunda una rotunda hueva. A ver cuál gana.
Tengo de fondo la televisión prendida. Begnini parlotea en italiano frente a una mujer que vaya usté a saber quién carajos es. No tengo npi de la trama. Y también me vale.
He recibido un par de llamadas de un número que desconozco. En ambas ocasiones e ignorado la llamada. Quien sea que llame, que se identifique: email, sms, voicemsg, juatever; otherwise, nanai que contesto. Avisados puesn.
Espero con alegría el viajecito a la presa. Ya urge. Y otro a Tampico (again).
Tengo la bici abandonada. Es culpa del calor. Odio la caminadora.
sábado, julio 04, 2009
Opciones para este fin de semana:
1) Perderme en la Crónica de la Intervención de Juan García Ponce (y renovar el préstamo en la biblioteca).
2) Leer al azar cuentos de La Frontera más distante, de Cristina Rivera Garza (arbitrariamente leer el penúltimo por recomendación).
3) Releer a la Duras, ‘ora que está tan de vuelta ella en mis pláticas aquí, allá y más allá.
4) Pistear como si mañana se acabara el mundo (¡Momento! mañana es posible que se acabe el mundo tal como lo conocemos. ¡A chupar!).
5) Tirarme en mi lindo chaisselon nuevo de paquete, control(es) remoto(s) en mano y aplastarme con los siguientes productos:
a) Ponchipaquete de películas endorfínicas constituido, a saber, por:
Frankie & Johnny (1987), de Liam O’Neill, protagonizada por Al Pacino y Michelle Pfeiffer. Amor romántico entre jodidos, losers y rucos (rucos en el concepto adolescente del término, es decir, más allá de los treinta).
Bella Martha (2001), de Sandra Nettelback, con Martina Gedeck y Sergio Castellitto. La versión original de No reservations. Ésta sí está linda, no como la gringa. Y como bonus, la cocina, la preparación meticulosa de los alimentos. Comer. Beber. Amar (ah, no, ésa es una película china, jeje).
Sabrina (1995), de Sydney Pollack. Remake de la clásica de 1954 con Audrey Hepburn y Humphrey Bogart. Uno de esos escasos ejemplos donde el remake es superior al original. Clasicazo patito feo, pero como dándole lecciones a María la del Barrio. Buena, muy buena adaptación. Con Julia Ormond y Harrison Ford.
An affair to remember (1957), de Leo McCarey. Aquí sí, el melodrama gringo melcochoso a todo lo que da. Protagonizada por Cary Grant y Deborah Kerr. Un crucero, islas del mediterráneo, Nueva York, el Empire State, un accidente, ¡ay, la cita!¡Kleenex, por favor!
La boda de Muriel (1994). Obra maestra de la comedia con tintes de humor negro del australiando P. J. Hogan. Soberbiamente protagonizada por la señora Toni Collette, en el papel de la gorda-ABBA-freak-me-quiero-casar-Muriel que la puso en el mapa. (Ya después vendría el sexto sentido y otros blockbusters, pero ésta es la buena). Hilarante.
Cuando Harry conoció a Sally (1989), de Rob Reiner, con guión de Nora Ephron (la misma de “Tienes un email”, “Hechizada” y “Sleepless in Seattle”. Una ligera mas inteligente comedia que gira alrededor de la pregunta ¿Pueden un hombre y una mujer ser amigos sin que el sexo se interponga en la amistad? La mejor película de Billy Crystal y también la mejor de Meg Ryan (¡sí!, antes de las cirugías). Famosa esta peli también por la muy reconocida escena donde Sally, el personaje de Meg Ryan, finge un orgasmo en un restaurante.
b) Variada selección de botana y munchies. Aceitunas, palomitas, dips, tostitos, chicharrones…
c) Un par de jarras de agua de limón.
d) Tequila, Bailey’s o ya de jodido Rompopito Santa Clara pa acompañar. (No, ya no tomo cerveza).
e) Un paquete de Marlboro lights.
f) Los teléfonos por un lado (de casa y celulares, pa comentar el punto con la banda en sus respectivas).
6) También podría ir a votar el domingo y pasar al Oxxo por mi café de a grapa.
7) Irme a festejar a mis primas las cuatas, que hoy cumplen 11 años (qué manera de hacerla sentir viaja a una shinga’o).
8) No mover un dedo y dormir como si en ello se me fuera la vida.
9) Una linda combinación de todo lo anterior.
martes, mayo 05, 2009
Regresando a una realidad distinta
Hoy salgo a la tienda de la esquina a comprar cigarros. El sol, como siempre en el pueblo, es inclemente y apenas es mediodía. La ciudad se mueve a ritmo de domingo con breves intermezzos de shopping acelerado, empanicado y protegido por cubrebocas.
Los días anteriores, los he pasado, contra todo pronóstico, en compañía de los amigos. Blanca y Parker se dejaron caer desde Zacatecas, haciendo caso omiso de las alertas y recomendaciones en contra de las movilizaciones; y los días se nos fueron en letargos, risas y abrazos (de nuevo, contra todas las recomendaciones). El sábado de plano nos fuimos a la playa junto a Paco y al buen Eliot. Y allí, hicimos exactamente lo mismo: Nada. Viendo el mar tamaulipeco, la bravura de sus olas y la abundancia de conchitas en la orilla, me dio por pensar que no quiero que esta playa sea un “resort” de mega lujo. Es tan básica la infraestructura que es perfecta. No hay señal de celular, el lugar está bastante decente con sus palapitas y restaurancitos playeros y el campo de cría de tortugas lora a unos pasos, que no me lo quiero imaginar lleno de turistas gringos, canadienses y regios explorando algún mall o tumbando la panza al sol. Pero eso sí que ya es otra historia.
Las novedades en estos días son nulas. Entre la danza de los números de la epidemia y las lecturas apocalípticas poco hay qué contar. Así que nos solazamos en la más ligera estulticia y el chismorreo.
Me emociona, por ejemplo, haber leído casi de un tirón “Ángeles del abismo” de Enrique Serna, jocosa novela histórica que recomendó la Rivera Garza para su próximo taller a realizarse en el pueblo (que vaya usté a saber si al final se realizará por aquello de los flujos en suspenso). Entre cánulas, ídolos y milagreros, no pude dejar de pensar que las cosas poco han cambiado en siglos y siglos. Se esconden verdades, se proclaman mentiras y al final se joden los que siempre se han jodido. Y el miedo, oh, sí, siempre el miedo presente.
Me divierte también, empezarle a agarrarle gusto a la twitteada. Ya descubrí que el Kabe también se ha enganchado con este rollo. Sé que si me rigieran los ciclos laborales no tendría sesos ni tiempo pa dedicarme a leer los mensajes de Ashton Kutcher o de Michael Moore sobre lo que sea que se les ocurra (por cierto, cómo me gusta el A. Lajous), ni andaría fantaseando con tener un telefonito de esos rete nice para hacer live broadcasting desde ustream como el mentado Kutcher o la oficina de presidencia de la república.
Mientras escribo, la influenza sigue su curso. Justo en estos momentos me llega, oh tan oportuna, la invitación de Samsung a proteger mi familia comprando alguna de sus lavadoras con tecnología Silver Nano que mantienen mi ropa libre de bacterias en al eliminarlas casi en su totalidad… ¡incluso con agua fría!
Pero eso no es nada. El gobierno federal ha dicho, que podemos volver a “la vida cotidiana”. Regresaremos a nuestros trabajos, a nuestras escuelas, pero eso sí, siguiendo las reglas del flamantito manual que indica que debo lavarme las manos obsesivamente, usar cantidades industriales de gel antibacterial y alcohol sobre cada centímetro de superficie que me rodee, no toser, escupir y demás lindezas estilo Reynoso, y no acercarme a la gente más allá de 2 metros de distancia. ¡Ja! Pues que se pudra el manual, que yo no pienso dejar de abrazar, besar y tocar a mis semejantes (claro que si los semejantes corresponden, ofcors, tampoco se trata de andar toqueteando a medio mundo nomás porque sí). Odiaría volverme distante por temor a contagios, pero me temo que el daño está hecho. La raza tiene miedo al contacto. Lo veo, lo percibo y me da una tristeza enorme.
El miércoles estaré de vuelta en el trabajo y pospondré una vez más mis lecturas para otro momento, seguiré añorando los viajes que no he hecho y extrañando a los amores que viven lejos. Eso sí, Telmex se va a chingar un rato. He hablado tanto por teléfono que seguro se arrepiente de su paquete ilimitado de largas distancias.
P.D ¡Feliz cumpleaños Zazila y Sylvie! Feliz cumpleaños. Abacho.
viernes, enero 25, 2008
Varia XII
- Estoy por ponerme en plan detectivesco, para ver si con un poco de suerte, me topo con uno de los libros que Seix Barral y Bookcrossing van a soltar en España, Argentina (medio difícil, llegar hasta allá) y Mecsicou defectuoso. Ojalá llegue alguno de esos ejemplares hasta estas norteñas tierras, con eso de que pasan de mano en mano en mano en mano en mano. (Se me hace que como prueba de fe voy a ir a soltar uno al rato). La nota de El País.
- Que Amy Winehouse entra a rehabilitación sí, sí, sí. A ver cuánto le dura. Ojalá mínimo pa'l siguiente álbum, aunque esode que es para prepararse para los Grammys me suena como que la morra le va a atizar de nuevo nomás saliendo. Pos ojalá no se le pase la mano.
- A los policías municipales de Ciudad Victoria les suspendieron la compe. Ahora sólo recibirán su pírrico chequecito quincenal. No quiero ni pensar en las consecuencias. Tampoco quiero pensar a quién se le ocurrió que esta medida iba a ayudar a "ahorrar" recursos para el municipio. Supongo que la remodelación de oficinas es más importante que los suelducos de los preves. Caray.
- Esoy preparando mis vacaciones de semana santa. Pienso irme unos días a Playa del Carmen a visitar a Sylvie y tirarme en una hamaca a dormir y leer. 'Ora que pa'l 2009, quizás me aviente un viajecillo más largo, no sé. Con un poco de suerte me alcanza con la morralla.
domingo, diciembre 09, 2007
Migajas en el camino
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La marabunta te arrastra en los pasillos de la expo. Entre libros y más libros, encontrar el título que se busca durante la FIL puede ser toda una proeza o la oportunidad de toparse con una joya que no se estaba buscando.
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Hay veces en que desearía no haber dejado Guadalajara nunca.
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Juan Gabriel es la onda. Punto.
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¿Qué les pasa a los traileros hoy en día? ¿Por qué ya no son como antes? Solían ser las personas que te cuidaban en carretera y hoy parece que quieren jugar carreras con una. Chale.
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La vida y los problemas siempre se ven mejor o se difuminan con una cerveza Minerva en la mano y bajando por la garganta. Sólo lo mejora la compañía de las amigas y una conversación poco sesuda y más bien pendeja. ¡Salud!
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Debería instaurase un curso de posgrado que se titulara "Sociología de la fauna que asiste a los antros tapatíos", me cae que me inscribo.
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¿Por qué los músicos de los antros creen tener la obligación de hacerse los simpáticos? Y luego pa que ni toquen El sinaloense. Maldtios snobs. Qué mal, qué mal. Aunque admito que tocaban chido.

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¿Qué se hace cuando obtener un grado académico ha dejado de estar en el top ten de prioridades en la vida y por azares del destino te topas con tu asesora que cree que aún lo es?
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Una de las razones más fuertes para no moverme de este pueblo es que estoy cansada de dejar amores regados por la geografía de mis estancias. San Luis, Guadalajara y Montréal me duelen y me duelen mucho. También están Miami, San Salvador, San Antonio, Chicago, Guanajuato, Monterrey, Tampico, Playa del Carmen y hasta las Europas. La gente que quiero se mueve y yo sigo aquí.
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Volveré.
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La foto es de la Solano, mientras tirábamos flojera en casa de la Zazil.
domingo, octubre 07, 2007
Recortes
De “Los nombres de las estrellas” de Chitra Banerjee Divakaruni (Ediciones B, 2002):
Hoy pienso en la palabra que mamá había empleado para describir la reacción de Tarun. Abhimaan, esa mezcla de amor, rabia y dolor que compone el núcleo de tantos relatos hindúes y para el cual no existe un equivalente en inglés. Si Tarun la abandonara, ¿sentiría abhimaan la chica pelirroja? ¿O acaso sólo somos capaces de experimentar una emoción cuando la lengua de nuestra infancia dispone de un término para expresarla?
De “Idos de la mente” de Luis Humberto Crosthwaite (Joaquín Mortiz, 2001):
Mujeres lanzan pantaletas y brasieres al escenario. Hombres lanzan condones inflados como globo. Ya no hay respeto. Algunas personas que insisten en subir y tocarlos son interceptadas por musculosos guardaespaldas que las arrojan con violencia sobre la turba enfurecida.
La euforia, los gritos.
Nadie escucha las canciones, ni ellos mismos.
De “Defensa apasionada del idioma español” de Álex Grijelmo (Punto de lectura, 2004):
Con todos los idiomas se puede crear arte. Todas las lenguas son capaces de enredarse en nuestros sentidos y mostrarnos los sentimientos desnudos, los paisajes luminosos. No hay una lengua por encima de otra. Ningún pueblo, ningún ser humano, puede considerarse superior a otro por haber heredado un acento, unas palabras, la riqueza de una historia literaria. Nadie ha de sentirse acomplejado ante una cultura ajena, ni de caer por ello en el error de imitarla, porque ninguna como la suya le servirá para expresarse.
miércoles, septiembre 05, 2007
De los pelos...
Hoy, por ejemplo, una alumna tuvo el atrevimiento de salir con aquéllo de "es que los hombres llegan hasta donde la mujer quiere" ¡Madres! Ipso facto pedí una pistola entre la audiencia pa pegarle un tiro entre ceja y ceja. Afortunada (o desafortunadamente) ningún chamaco traía, aunque me ofrecieron muy amablemente algunos exactos;
no soporto buscar estacionamiento; y trabajando en palacio de gobierno, eso se convierte en un verdadero inconveniente, porque encontrar sitio cerca es peor que tormento chino y más si es mediodía y más si hace calor o llueve y más si tengo ganas de ir al baño y más, todavía más, si no tengo ganas de trabajar;
abomino a los insectos y bicharachos que cohabitan conmigo en mi linda casa; el fin de semana pasado, nomás como ejemplo, tuve que pedir posada mientras fumigaban el hogar porque las termitas (again) habían decidido instalar su multifamiliar en uno de los muros y cerca de un librero (no encuentro suceso más trágico que mis libros comidos, literalmente, en vez de ser leídos); anoche, pa seguir con las visitas, descubrí dos caracoles (!!!), una salamanquesa, un grillo y dos arañas. A los caracoles y la salamanquesa y el grillo los flitié (¿se escribe así?), a las arañas las dejé ir porque me caen relativamente bien;
me tiene repodrida el asunto de las lluvias. Y no tanto por las inundaciones (que son terribles), ni por lo baches (que son punto menos que insufribles y gigantescos) ni por la barrera de lodo que han formado frente a mi banqueta, si no porque mi teléfono nomás le cae una mojadita y se muere (el muy finolis). Ayer de plano me trepé a la azotea, cinta de aislar en mano, sequé los cables, volví a unirlos y ya tengo de nuevo línea aunque se escucha peor que radio universitaria en am. Pa acabarla de fregar, nunca sé cuándo estaré en casa pa decirles a los de Telmex que vayan a arreglar la dichosa línea,
y por supuesto, me revienta no escribir en este pequeño blog. Me deprime tenerlo abandonado, solo, dejado de la mano, aventado, tirado cual cosa que nomás no. Si pudiera, me cae que escribiría diario, pero últimamente mis ideas están en otro lado y mis minutos libres los dedico a dormir o trabajar o estudiar o platicar o ir al café o bañarme o comer o leer, pero no a este pobre y triste espacio. Qué charros.
lunes, abril 23, 2007
De manteles largos
O, let my books be then the eloquence
And dumb presagers of my speaking breast,
William Shakespeare , soneto 23
Pues hoy es el día internacional del libro. Y los míos, están hechos una verdadera desgracia. Sé que exagero cuando digo esto, pero mi obsesiva y natural tendencia a ordenarlos y clasificarlos por temas conforme a un lindo sistema, es más un sueño que una realidad.
De todas formas, libros hay y agradezco que existan. Me frustra que no me alcance la lana para comprarme algunas delicias editoriales que por ahí andan circulando, pero me consuelo con aquéllas que he logrado apañarme de un modo u otro, legal o ilegalmente (lo admito).
Por lo pronto, y como el libro no es nomás para llenar los estantes del librero, estoy leyendo “The Art of Fact. A Historical Anthology of Literary Journalism”, editado por Kevin Kerrane y Ben Pagoda. En 560 páginas, los editores recopilan textos que nos proveen de una miradita a lo largo de más de 350 años de esa cosa rara llamada periodismo literario a través de los textos de autores/periodistas/literatos de habla inglesa como Ernest Hemingway, Jack London, Walt Whitman, Lillian Ross y Norman Mailer. Ya se me queman las habas por hincarle el diente al texto de Ted Conover “Coyotes” sobre la vida de los inmigrantes mexicanos en Los Ángeles.
‘Ora que ya plantada en los “quisiera”, en mayo es mi cumpleaños (sí, creo que ya lo había dicho por ahí) y se aceptan regalitos librescos, digo, si les sobran algunos pesillos pa’ tirar a favor de ésta su servilleta.
martes, marzo 13, 2007
¡Al rescate!
Fui a la bodega de mis padres por unos libros que esperaba traer a mi casa y que tenían algún tiempo en cajas, en lo que acondicionaba un lugar para ellos (como se puede ver, sigo de mudanza a pesar de que tengo ya varios meses viviendo en la nueva casa).
En fin, que al abrir la segunda caja ¡sorpresa! toda una enorme comunidad de termitas me recibió, para mi horror, asco y frustración. He perdido varios títulos y eso duele.
Lo peor es que ahora (incluso después de una generosa fumigada), tengo miedo de traer a la casa los dichosos libros por miedo a que algún huevecillo haya quedado entre las páginas de los ejemplares atacados y terminen por devorar mi pequeña biblioteca.
Sufro.
P.D. Para ver a las desagradables criaturitas, den clic en la imagen.
miércoles, febrero 21, 2007
Top ten policiaco-detectivesco
10. Ripley en peligro. De Patricia Highsmith. Si bien, esta novela es la última de las escritas sobre Ripley, me encantó. Después de haberla leído, me matan (sic) las ganas de leer las anteriores.
9. Diez negritos. Soberbia historia de Agatha Christie. Diez personas reunidas en una casa, comienzan a morir, de forma extraña, uno a uno, conforme a una muy canción para niños. Insisto, soberbia. Recuerdo haber leído esta historia por primera vez hace casi 20 años e iniciar con ella mi historia con el género negro.
8. El silencio de los inocentes, de Thomas Harris. Si bien vi la película en los inicios de los noventa (excelente adaptación, por cierto, y de todos conocida), fue este verano pasado que me topé con la novela en una librería de usado en Montreal y por un triste dolaruco canadiense, me agencié el texto. Lo leí de dos sentadas. Recomendable, recomendable.
7. Face of a stranger, de Anne Perry. ¿Qué les dan de comer a los británicos, me pregunto, que les sale tan bien este género? Perry, de un par de años a la fecha se ha vuelto mi escritora de cabecera gracias a la excelente imbricación de misterio, crímenes e Inglaterra victoriana que le dan a sus historias un toque especial. La primer novela de la serie del ex-policía William Monk, sumerge al lector en un ambiente de angustia, desesperación y oscuridad que pocas veces he leído.
6. El sabueso de los Baskerville, de Sir Arthur Conan Doyle. Clásico entre clasicos, la historia nos lleva a seguir los pasos de Sherlock Holmes y su inseparable Dr. Watson en una investigación para develar el misterio detrás de una supuesta maldición.
5. El escarabajo de oro, de Edgar Allan Poe. Sé que habrá quienes digan, y con buenos argumentos, que las historias de este gran escritor en esta lista tendrían que ser las protagonizadas por su personaje Arthur Dupin, como "Los crímenes de la calle Morgue" o "El misterio de Marie Roget", pero la complejidad de la trama en "El escarabajo..." gana en mi corazoncito, qué le vamos a hacer.
4. El perro canelo, de George Simenon. El comisario Maigret es uno de mis personajes de ficción preferidos. No sólo de novela policiaca, si no de cualquier género. La maestría de Simenon (mataría [recontra sic] por leerlo en francés) al componer su trama siempre me deja frita. En esta novela en particular, la intuición y colmillo del comisario se enfrenta a la racionalidad de Leroy, su lugarteniente para resolver una serie de crímenes en la localidad de Concarneau.
3. A sangre fría, de Truman Capote. También leído recientemente, esta historia narra los asesinatos de los miembros de la familia Clutter en un pueblo de Kansas en los Estados Unidos. La historia, basada en los hechos reales acontecidos en 1959, es una profunda inmersión psicológica y un retrato de la relación existente entre los dos asesinos.
2. Rebecca de Daphne du Maurier. Escrita por la autora de "Los pájaros", esta historia cuenta los recuerdos y vicisitudes de la narradora, quien se casa con un rico y galante "englishman", Maxim de Winter, dueño de una soberbia mansión: Manderley. La vida de la protagonista se ve ensombrecida por la memoria de la primera Señora de de Winter, Rebecca, quien falleció recientemente. La versión cinematográfica le valió a Hitchcock su primer Óscar y su debut como director en gringolandia (después hizo la mucho más famosa adaptación de "Los pájaros"). Me encanta, por su ligero tufillo decimonónico.
1. El nombre de la rosa, de Umberto Eco. En la Italia medieval, el fraile franciscano Guillermo de Baskerville (¿alusión a Conan Doyle, quizás?), acompañado de su aprendiz Adso, llegan a una abadía para intentar resolver un asesinato. Conforme la trama se desenvuelve, más muertes se suceden. Inquisición, supercherías, lógica racional y dialéctica, hacen de esta novela una verdadera joya.
Después de hacer esta selección, me quedo con la impresión de que he dejado muchas más historias que merecerían estar en mi lista (tooooodas las historias del comisario Maigret de Simenon, por ejemplo; algunas más de Agatha Christie y Raymond Chandler), pero como dije top ten, pos ahora me sostengo.
Quizás en una próxima lista.


